Liderazgo femenino
consiste en romper un paradigma social y personal. Aquí la mujer es la
protagonista y esta revoluciona la cultura a tal punto que florece el talento
nato que posee y que posiblemente estuvo oprimido por los estereotipos.
La mujer del siglo
XXI, especialmente la guatemalteca, proviene de una época de represión donde la
voz femenina no tenía valor. Conforme al avance de los años esto ha ido
cambiando y se debe a que poco a poco las mujeres han destacado por su forma de
pensar, de actuar y de sentir, se puede decir que ha sido el liderazgo femenino
el que ha ido cambiando la historia.
La profesora Nuria
Chinchilla dice que el liderazgo en las mujeres puede considerarse como una
revolución silenciosa. Tanto ella como la licenciada Antúnez consideran que
este tipo de liderazgo se ha hecho presente tanto en el ámbito político como el
organizacional. Cada día son más mujeres las que dejan atrás su rol secundario
en la sociedad y alzan su voz para convertirse en jefas, diputadas, presidentas,
coordinadoras, etc. Ser una lideresa implica responsabilidad con el entorno que
las rodea ya que el objetivo de este nuevo movimiento no es construir una
sociedad despótica llena de mujeres sino trabajar en conjunto y con equidad
para construir una sociedad más justa.
¿Solamente se puede
ser líder en el trabajo? Totalmente falso. El liderazgo florece cuando, en la
vida diaria, se tiene la capacidad de resolver problemas, tener empatía,
coordinar, poseer mente positiva y sobre todo valorar lo que cada persona puede
ofrecer. Entonces, los lugares donde se puede ser líder son:
·
El trabajo
·
El hogar
·
El país
·
La comunidad
·
La vida misma
Ser mujer, en pleno
siglo XXI, es un reto. Porque se nace con la responsabilidad de terminar de
romper los paradigmas y ayudar a las mujeres que aún no se han dado cuenta de
las capacidades que poseen para que así se respire un aire de igualdad y
felicidad.

